La santidad

“SIN SANTIDAD NADIE VERA AL SENOR”
Hebreos 12:14
“SED SANTOS, PORQUE YO, EL SENOR,
VUESTRO DIOS, SOY SANTO”
Levitico 19:2.  

SANTIDAD.

Es la capacidad de mantenernos apartados y consagrados en obediencia a Dios, y es nuestra responsabilidad; es decir, a eso nos ha llamado Dios (1 Pedro 1:15). Es una disposición del corazón, una decisión diaria y un estilo de vida. No se trata tanto de atuendos externos o de comportamientos ante los demás (aunque la prudencia, moderación y criterio son importantes), sino más bien es una dirección en la que vamos en la vida.

Podemos entenderlo, aún tomar algunas decisiones aisladas de obediencia al Señor; pero ¿cómo podemos mantenernos viviendo en santidad en medio de este mundo lleno de tanto pecado y tentaciones?
No buscamos caminar en santidad cuando hemos perdido el fervor y el gozo de nuestra salvación (Salmos 51:12). Cuando decae nuestro ánimo y nuestra pasión por buscar de Dios y los sueños que tenemos en El, es cuando empezamos a mirar todo lo que nos rodea: cada vez nos parece más atrayente las cosas del mundo y poco a poco, paso a paso, empezamos a amoldarnos a este sistema de cosas, enfriándose nuestro amor por Dios, olvidándonos de tener comunión con El, y volviendo a las cosas que antes de conocerle hacíamos; es decir, dejamos de andar en el Espíritu y empezamos a andar en la carne, en desobediencia a la
voluntad del Señor (Gálatas 5:16).  Asimismo, debemos ocuparnos en el camino de la santidad, haciendo sendas derechas para nuestros pies (Jeremías 6:16). Esto nos habla de permanecer en las sendas antiguas del Señor: su Palabra. Además, lo cojo debe ser sanado. Cuando permanecemos en la Palabra de Dios es que somos sanados y restaurados poco
a poco, por medio de la acción santificadora del Espíritu Santo.
La santidad es un estilo de vida, representado como un camino que debemos seguir. Está caracterizado por la paz: paz con Dios y con los hombres. Entonces podríamos definir la santidad también como una vida que está de acuerdo a lo que a Dios le agrada, donde caminamos en comunión con Dios, y sabemos que El no
puede tolerar el pecado. Entonces, cuando andamos en paz con Dios y esa paz gobierna nuestro corazón, podemos vivir en paz con los hombres, haciendo lo que es agradable al Señor y experimentamos la principal consecuencia de esta actitud: vemos a Dios en nuestras vidas, ministerios, familia, etc. No lo vemos físicamente, pero vemos su respaldo y bendición en todo lo que hacemos. Dios bendice la obediencia, El mira
a quien le obedece y tiembla a su Palabra (Isaías 66:2)
Esta debe ser la meta de todo creyente: buscar la santidad. No sólo es un mandato sino una marca de todo genuino cristiano. Es decir, todo aquel que ha nacido de nuevo, indefectiblemente, tarde o temprano, con pocas o muchas caídas buscará la santidad. Anhelará ver a Dios en su vida con todo el corazón. Aquel queno tiene este interés y anhelo, o está peligrosamente afectado por su mente carnal y ha llenado su mente delo que el mundo ofrece, o realmente nunca ha conocido en verdad al Señor y se está engañando a sí mismo al pensar que es creyente. La Biblia es clara al respecto: “el que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo” (1 Juan 2:6).
(Rubén Tello “Como Pámpanos en la Vid”)

I- Objetivo de esta lección:
Instruir acerca del significado de La Santidad y entender que esta deber ser la meta de todo creyente.

II- Preguntas de Reflexión:
1- ¿Podemos nosotros los cristianos alcanzar Santidad?
2- ¿Es posible vivir una vida acorde a las cosas del mundo y al mismo tiempo alcanzar santidad?
3- ¿Obedeciendo a Dios podemos alcanzar la santidad?
4- ¿Está tu vida orientada hacia la búsqueda de Santidad?